![]() |
Portada de La Gazzetta dello Sport del día siguiente a la tragedia |
Destrozado por la
tragedia que había acabado con la vida de los integrantes de la escuadra del
Toro, “Xico” Ferreira, el
homenajeado capitán del Benfica,
donará el equivalente entonces a unos 250 euros para las familias de los
fallecidos. Además, en su sala de trofeos personal siempre permanecerá, hasta
su muerte, muchos años después, una fotografía con marco negro del equipo
turinés.
Los que no llegaron a viajar
Dentro de esta tragedia existen cuatro
personajes que, por uno u otro motivo, no llegaron a formar parte de la
expedición a Portugal, burlando así el fatídico destino que les esperaba. Son
los que vienen a continuación, y así escaparon a su propia muerte.
![]() |
Kubala, en su época con el Pro Patria |
![]() |
Renato Gandolfi |
![]() |
Sauro Tomá |
Por último, el propio presidente de la entidad, Ferruccio Novo, que tenía pensado
acompañar a sus hombres al evento lisboeta, también tendrá que desistir a
última hora de participar en el viaje, aquejado de una gripe que terminaría por
significar su salvación.
A esta lista hubiera podido agregarse el nombre de Valentino Mazzola, inmerso, al igual
que su presidente, en un fuerte proceso gripal. Al magnífico jugador, que tan
sólo hacía unos días se había casado con su segunda mujer, se le aconseja no
participar en el viaje. Sin embargo, el bravo capitán y máximo estandarte del
equipo, se niega a dejar a sus compañeros. De este modo, Mazzola pasará a
engrosar el número de fallecidos en Superga.
Lo que ese negro destino no va a poder evitar es que años después sus hijos,
Sandro y Ferruccio, puedan seguir sus pasos y hacer carrera con el balón. Sobre
todo, Sandro, el mayor, llegará a ser una de las grandes estrellas del panorama
futbolístico italiano en las décadas de 1960 y 1970, conquistándolo todo con el
Inter de Milan de Luis Suárez y Helenio Herrera, y constituyéndose en pieza
clave de la selección “azzurra” de aquellos años.
Partido de homenaje ante el River Plate de Alfredo Di Stéfano
A lo largo del siglo XX, fueron diversas las ocasiones en
las que el pueblo argentino demostró un carácter tremendamente solidario allá
donde pudiera servir de ayuda. Y como reflejo de ello, ni siquiera sus clubs
deportivos se quedaban atrás. Así, cuando la noticia de la tragedia ocurrida en
Italia llega a tierras bonaerenses, la directiva del River Plate se ofrece inmediatamente para que el equipo viaje hasta
Turín, sin cobrar siquiera los gastos del viaje, para jugar un encuentro
solidario a beneficio de las familias de los fallecidos.
![]() |
Equipo del Rver Plate que acudió a Turín |
De este modo, el 26 de Mayo, tan sólo veintidós días después
de la catástrofe, el River Plate, con sus máximas figuras, como Carrizo, Di Stéfano o Labruna, se
enfrenta en Turín a un combinado de jugadores de la
Serie A italiana que, bajo el nombre de Torino Símbolo, jugarán uniformados con
la equipación del Toro.
![]() |
Entrada del Torino Símbolo - River Plate |
El partido tiene lugar en el Estadio Comunale, con más capacidad que el Filadelfia, y, a pesar
del elevado precio de las localidades, las gradas muestran un lleno absoluto.
El empate a dos goles con que finaliza el encuentro es lo de menos. Lo
realmente importante es que gracias al bello gesto de los argentinos, ambos
clubs quedarán hermanados para siempre. Finalizada la contienda, los platenses
hacen entrega de una copa, con el nombre de su Primera Dama, Eva Duarte, al
presidente Novo.
El Torino jamás
volvería a ser “Grande”, y por eso pesa aún más la leyenda de aquel equipo de
ensueño que en la década de 1940 fue capaz de enamorar a toda una nación. En
cuanto a la selección italiana, tardará tiempo en recobrarse de la tragedia,
como demuestra su discreta participación, con más pena que gloria, en el
Campeonato del Mundo de 1950, en Brasil, adonde llegarán exhaustos por el largo
viaje en barco, debido a la negativa de los jugadores a tomar un avión.
Para terminar esta historia, si has sido capaz de leer hasta
aquí, me gustaría pedirte algo: si alguna vez tienes ocasión de viajar a Turín,
no dejes de pasarte una tarde por las inmediaciones de lo que aún queda del
viejo Estadio Filadelfia. Tal vez tengas la fortuna de ver, hacia el centro del
campo, la figura de un rubio “capitano” subiéndose las mangas de su camiseta
granate hasta encima de los codos, mientras a voz en grito arenga a sus
compañeros: “¡Andiamo!”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario